Las inundaciones de 1959

Represa Rincón del Bonete - Las inundaciones de 1959

Las inundaciones de abril de 1959 en Uruguay fueron la ocupación por parte del agua de zonas habitualmente libres de ésta, por desbordamiento de varios ríos debido a lluvias torrenciales. Fueron las mayores registradas en el país. A partir del 24 de marzo comenzó a llover en todo el territorio uruguayo y no escampó hasta el 23 de abril. Esta inesperada situación desbordó las previsiones y los recursos y generó una catástrofe nacional.

Las inundaciones provocaron grandes daños en gran parte del país, padeciéndose consecuencias directas o indirectas en todas partes. La exuberancia pluvial inundó poblaciones enteras, tiró abajo líneas telefónicas, alteró sustancialmente el sistema de transporte carretero y de ferrocarriles y creó serios problemas en el abastecimiento de energía eléctrica.

Centro de la ciudad de Fray Bentos durante las inundaciones (Abril de 1959) Las ciudades del litoral como Salto, Paysandú, Fray Bentos y Mercedes fueron fuertemente afectadas. Por ejemplo, frente a las ciudades de Salto y Paysandú, el nivel del río Uruguay subió 18 metros. Y también Rivera fue víctima de las lluvias quedando sólo comunicada a través del ferrocarril.

Pero sin dudas, el impacto más espectacular se daría en la cuenca del río Negro. dónde en el mes de abril de 1959 se registró una creciente sin precedentes, producida por intensas lluvias que se sucedieron casi ininterrumpidamente desde fines del mes de marzo a fines del ese mes de abril, provocando el desborde e inundación de la Central Hidroeléctrica Rincón del Bonete y su población adyacente.

En el norte del país las lluvias registradas en el mes de abril arrojaron un promedio superior a 600 mm, y en la zona del Tacuarembó Chico se registró el máximo absoluto de 1200 mm. La lluvia promedio anual en esa región totaliza 1.100 mm, es decir que en el mes de abril de 1959 llovió más de lo que normalmente llueve en seis meses.

Las extraordinarias lluvias registradas entre el 24 de marzo y el 23 de abril alcanzaron un promedio de 608 mm para toda la cuenca, provocando una onda de crecida en el río Negro que excedió el doble de los caudales máximos anotados en cincuenta años de observaciones, y excedió ampliamente las previsiones de los proyectistas de la obra, el Ing. Víctor Sudriers (a quien no fue posible consultar por haber fallecido poco antes) y el Dr. Ing. Adolfo Ludín, ingeniero a alemán que había estimado la creciente máxima a producirse, una vez cada mil años, en 9 mil m3/s. La onda de crecida que llegó al embalse tuvo un pico máximo de aportes de casi el doble de ello (17.300 m3/s).

Aguas abajo, dicho pico resultó reducido casi a la mitad por el efecto regulador del embalse, y fue así que el desagüe máximo alcanzó a más de 10.000 m3/s, al llegarse al nivel +85,00 metros.

Enfrentando la incontingencia


Creciente de 1959, vista aguas abajo (Abril de 1959) El miércoles 15 de abril el gobierno decretó las "Medidas prontas de seguridad" destinadas a prevenir posibles perturbaciones del orden público, como consecuencia de la situación de emergencia. Además se creaba un Estado Mayor Interministerial dirigido por el General José Luis Ramagli a cargo de las operaciones en Rincón del Bonete y Paso de los Toros. El Ministerio de Defensa Nacional integró un Comando único que tenía a su cargo la coordinación de operaciones de socorro y asistencia social a los damnificados.

El día 16 de abril el lago sigue en rápido ascenso, a pesar del desagüe por el vertedero y por las turbinas, subiendo a razón de 40 cm por día.

El día 17 de abril se registró el nivel del embalse en la cota +82,33 (07:00 AM). Ese día la cota de nivel del embalse y las lluvias ocurridas hasta esa fecha, superaba los máximos caudales esperados en el proyecto del Dr. Ing. Adolfo Ludín, lo que dificultaba la predicción de lo que sucedería en los días subsiguientes. Ese mismo día 17 a la hora 18:00 el Directorio de UTE, y el Consejo Nacional de Gobierno emiten la orden de dinamitar el dique lateral de tierra de la represa, en un intento por aliviar el caudal de agua que desbordaba la misma, evitando un posible rotura del dique de hormigón y que un aluvión de agua mucho mayor se abatiera sobre Paso de los Toros.

Operación terraplén y evacuación de Paso de los Toros


Portada del vespertino El Diario del 20 de abril de 1959 La urgente voladura del dique de tierra, para salvar a Paso de los Toros de la rotura del dique principal, sería denominada “Operación Terraplén”. Tal operación hubo de plasmarse y concretarse al mismo tiempo de efectuar numerosas evacuaciones de poblaciones enteras que estaban en peligro del desborde incontenible de las aguas.

El día 18, ante la incertidumbre de si el dique de la represa soportaría el embate de las aguas, y con la finalidad de no poner en riesgo la vida de 12.000 personas, el comando el Ejército Nacional procedió a la evacuación de la población de Paso de los Toros y zonas vecinas, aguas debajo del embalse de Rincón del Bonete, es decir unas 10 mil personas.

También se inició la evacuación de 122 personas; funcionarios, mujeres y niños de la población de Rincón del Bonete, los cuales fueron radicados provisoriamente en el Parque de Vacaciones de UTE en el departamento de Lavalleja.

La tarea ejecutiva de las evacuaciones estuvieron a cargo del por entonces coronel Líber Seregni. Bajo sus órdenes, el viernes 17 de abril tropas del ejército recorrieron Paso de los Toros casa por casa intimando el abandono urgente por sus pobladores, que fueron concentrados en la estación del ferrocarril, llevando los enseres más elementales. La población fue evacuada hacia diversos puntos del sur del país, o bien hacia el norte, en un improvisado campamento en la estación Chamberlain, distante 16 km. Cinco mil personas emigraron a Montevideo y otras fueron alojadas en estancias de la zona.

Creciente de 1959, Vista de la playa de 150KV (Abril de 1959) Para proveer alimentos y otros enseres básicos se creó el Comité Nacional de Ayuda a los Damnificados, presidido por el general Óscar D. Gestido (quien años después sería presidente de la República), quien se encargó de conseguir y distribuir ayuda proveniente de fuentes nacionales e internacionales.

Los días 18 y 19 el aumento de nivel fue de 59 y 49 cm, llegando el nivel el día 19 a la cota +83,40 m (07:00 AM). El día 18 de abril se deja de generar con las turbinas, y se comienza el desmontaje de las bombas de regulación y el gabinete del regulador de velocidad de las turbinas, los que son mantenidos en seco en 2 vagones de ferrocarril.

En la Operación Terraplén se procedió de acuerdo a lo previsto: destruir una parte del terraplén que forma el dique lateral. En las horas de la tarde del 19 de abril se destruyeron unos 50 metros de terraplén con el uso de maquinaria pesada y explosivos. La explosión no tuvo nada de espectacular ni trascendente. El pie del mismo está en la cota +80,00 y la cresta a +85,00 m, de modo que inmediatamente a la voladura, solamente un magro caudal de 1.500 m3/s se escapó por la brecha abierta, en comparación a los 9.000 m3/s que pasaban por el dique y el vertedero.

El día 19 se abre otro escape al lago, por las nacientes de un brazo del arroyo Alburquerque, en donde el campo tiene un cuello a +83,30 aproximadamente. Por su parte, los niveles del río, aguas debajo de la usina, van subiendo en forma alarmante, alcanzando el piso de galerías de cables conectados directamente al interior de la central. Se obturan con hormigón estas galerías. El día 20 el lago llega al nivel de cota +83,89 m (07:00 AM), subiendo 54 cm en 24 horas.

Se advierte el inevitable desborde del lago por encima de las partes más bajas del dique que están al nivel +84,30 m, lo que se produjo alrededor de la hora 17:00. A partir de ese momento el río sube rápidamente, de modo que al día siguiente, el 21 de abril, cubre la explanada de aguas abajo (cota +64,90 m) e inunda la Central, entrando el agua por la fila más baja de los ventanales de aguas abajo del edificio.

Creciente de 1959, Vista de la sala de máquinas (Abril de 1959) En las horas de la mañana, el personal de la Central y últimos familiares fueron evacuados de la población de Rincón del Bonete, gracias a un puente aéreo. El lago alcanza el máximo el día 23 a la hora 10:00 con cota +85,00 m, mientras que el río llega al máximo de +67,90 m, a 3 metros por encima de la explanada y casi siete metros por encima del piso de la sala de máquinas donde se ubican los cuatro generadores de la Central.

Llegada la crecida al nivel +85,00 m, el desagüe máximo hacia aguas abajo alcanzó a unos 10.800 m3/s. Este caudal se formó con los desagües por el vertedero (6.600 m3/s), por encima del dique de hormigón desbordado (2.500 m3/s), a través de la brecha abierta en un dique lateral que cerraba el embalse (1.500 m3/s) y por otros pequeños desagües (200 m3/s). Ese mismo caudal pasó por la obra de Rincón de Baygorria, en construcción, sin causarle daños, gracias al efecto regulador que tuvo la presencia de la represa de Rincón del Bonete.

Recuperación de la Central


Creciente del 59, Sala de máquinas vista desde el lado del departamento de Durazno (Abril de 1959) Con el propósito de determinar los límites de la zona afectada por las inundaciones, el 3 de mayo se realizó un relevamiento aéreofotográfico del curso del Río Negro, entre Rincón del Bonete y Baygorria, donde las aguas aun mantenían un nivel elevado y la resaca en las orillas indicaba la cota máxima alcanzada. En la inspección se registró el estado de las fundaciones del dique, playa de transformadores, zona de la brecha, destrozos y socavaciones de la carretera de acceso, vía férrea, calles y perjuicios a la población de Rincón del Bonete.

Los días 8 y 9 de mayo, se realizó una inspección por buzos de la Administración Nacional de Puertos, de las tuberías de entrada y descarga de las turbinas, revelando la existencia de materiales diversos depositados por el arrastre de las aguas. Materiales que deberían ser eliminados para permitir la colocación de tableros de cierre y vaciado, que permitieran el secado de las turbinas.

En junio de 1959, UTE dispuso la constitución de una Comisión de Recuperación de Obras de la Central Rincón del Bonete, a fin de reintegrar al servicio lo más rápidamente posible, dicha planta y las obras de construcción de Rincón de Baygorria. Los trabajos de reconstrucción necesarios fueron presupuestados en unos 600 mil dólares.

Los primeros trabajos consistieron en el reacondicionamiento de los transformadores de servicio y el generador con motor diésel, existente para casos de emergencia, a los efectos de contar con energía en la planta y la población, para comenzar los trabajos de recuperación. A raíz de la inundación, se inundó la sala de máquinas, lo que hizo necesario secar los generadores, reparación de los cables de comando y control, acondicionamiento de las turbinas y de la estación de alta tensión.

Para el acondicionamiento de las turbinas fue necesario cerrar y evacuar el agua de las mismas contando con ayuda de buzos en estos trabajos. La primera unidad en ser sellada y vaciada fue la n° 2. El personal de UTE fue reintegrado a la Rincón del Bonete los primeros días del mes de mayo, durante los cuales continuaba lloviendo. Los primeros trabajos consistieron en remover el barro en Sala de Montajes y la arena de piso de la Sala de Turbinas.

Todas las partes y mecanismos fueron desarmados y secados, ya que el agua y el barro se metieron a través de todas las juntas. Gracias a que el sistema de óleo-hidráulico de regulación permaneció lleno de aceite y cerrado, no ingreso agua al mismo, ni a los tubos Kaplan, ni al interior del rodete. Numerosas partes, fueron colocadas debajo de carpas con estufas y ventiladores, estos últimos facilitados por la compañía General Electric en forma gratuita. La energía de los calefactores provenía de la Central José Batlle y Ordoñez en la ciudad de Montevideo, que suplía apenas el 50% de la demanda, con apagones rotativos en los distintos barrios de la ciudad.

En los trabajos participaron 220 operarios, distribuidos en turnos de 9 horas por día. Muchos de estos concurriendo diariamente a Rincón del Bonete desde Paso de los Toros, mediante dos ómnibus y dos barcos remolcadores que permitían cruzar la brecha abierta por la Operación Terraplén. Desde los primeros días de mayo, trabajando en algún caso hasta los Domingo, sin poder atender su situación personal, al verse inundada su propia vivienda en la ciudad de Paso de los Toros.

La Unidad N° 2 y N°1, fueron las primeras en ser rehabilitadas, comenzando por el desmontaje del cabezal Kaplan, el desmontaje para limpieza de los cojinetes, el lavado con agua de los bobinados, y el desmontaje de la excitatriz de eje. Los repuestos necesarios para las unidades fueron importados de los EEUU, con las demoras en trámites y fabricaciones del caso. A mediados de mayo ya estaban limpios los bobinados y cojinetes de las cuatro unidades.

La represa luego de la ruptura de terraplén (Abril de 1959) Durante el mes de junio, en las turbinas de las Unidades 1 y 2, se desarmaron y limpiaron los servomotores que movilizan las palas y las compuertas del distribuidor, cojinete de empuje y reguladores. Superando las dificultades técnicas y financieras, la Unidad N° 2 se puso a girar sin carga el día 1 de agosto de 1959. Con el bobinado del estátor en cortocircuito y conectado a tierra, se hacia girar las turbinas a bajas velocidades, de modo que las corrientes calentaban la máquina para su secado. Se abrigaba la esperanza de secar lentamente el bobinado, la humedad de los intersticios del material aislante de las barras de cobre, básicamente capas y cintas de mica y fibra de vidrio. El proceso que llevo varios meses, dado que el aumento de temperatura se realizaba lentamente hasta llegar a 70-80 °C, luego había que dejar enfriar la maquina para poder realizar medidas de aislamiento. En forma paralela a estos trabajos se encargó a la empresa General Electric el urgente suministro de los nuevos bobinados.

El lugar donde se realizó la voladura de la Operación Terraplén, produciendo una brecha en el terraplén, dejó incomunicada por vía terrestre a la Central y población de Rincón del Bonete. El transporte normal vía ómnibus no era posible, dado que la población se había convertido en una isla. Los ómnibus debían dejar a los pasajeros en la brecha para abordar el barco remolcador Don Pancho, que los transportaba entre la brecha y la Central.

El día 17 de julio se implementó una improvisada ataguía de piedra y tierra, empleándose en cada extremo de la brecha, camiones y maquinaria aportada por el Consorcio Rincón de Baygorria, dos palas mecánicas y camiones con volcadora. Ataguía en forma de semicírculo de 120 metros de longitud, esta contención permitió construir un nuevo terraplén (donde se encuentra hoy la actual carretera pavimentada), que funcionaría a futuro como vertedero auxiliar de voladura, en caso de repetirse una crecida similar a la de 1959.

En Paso de los Toros, a los efectos de agilizar el regreso de los pobladores a sus hogares destruidos, contando con recursos económicos para hacerlo, se propuso y luego se comenzó la expropiación y pago de terrenos por debajo de la cota +60,00 m.

Además de inundar e indisponer las instalaciones electromecánicas de la central Rincón del Bonete, la crecida de 1959 dañó severamente el puente ferroviario de servicio, ubicado aguas debajo de la represa, llevándose las aguas las vigas y losas que conformaban el mismo, quedando en pie solamente los pilares. Dicho puente permitía el transporte de maquinaria y personal entre las márgenes Durazno y Tacuarembó del Río Negro. En 1965, al finalizarse las obras que elevaron la cota de los diques laterales a +86,90 metros, se construyó un puente carretero que une la población de Rincón del Bonete, ubicada en el Departamento de Tacuarembó, con la margen izquierda ubicada en el Departamento de Durazno.

La elevación del coronamiento del dique a la cota +86,90, cota prevista en el proyecto original del Ing. Adolfo Ludín, permite a futuro controlar crecidas con aportes de 20.000 m3/s, evacuando Rincón del Bonete un caudal máximo de 7.000 m3/s, sin inundar Paso de los Toros, y sin comprometer a la represa Rincón de Baygorria ubicada aguas abajo.

Desde julio hasta fines de 1959, se continuaron los trabajos de rehabilitación de las unidades 1 y 2 de la Central Rincón del Bonete. Ambas turbinas fueron rehabilitadas y ensayadas girando en vacío con éxito, no así los generadores, donde no fue posible secar los bobinados del estator, como era esperado hacer, siendo necesaria la compra de nuevos bobinados.

Fidel Castro de visita a la Represa del Rincón del Bonete con Gral Magnani (Abril de 1959) El 9 de mayo el Primer Ministro de Cuba el Comandante Fidel Castro visitó Rincón del Bonete y caminó por el dique junto al General Magnani. En la visita a la Sala de Maquinas inundada, los ingenieros de UTE le manifiestan que estimaban en unos seis a siete meses el tiempo necesario para poner en marcha los generadores. Antes de abandonar Uruguay, Castro depositó 20 mil dolares, provenientes del Fondo para la Reforma Agraria en Cuba, como colaboración para la reconstrucción de los daños. Paradoja de a historia: La obra iniciada por técnicos de la Alemania nazi, finalizada con la colaboración y técnica de los Estados Unidos, contaría con la solidaridad de la Cuba socialista para su reconstrucción.

Por otra parte los cincuenta millones de pesos argentinos, que donó la República Argentina inicialmente con fines de socorrer a las víctimas y atender daños materiales causados por las inundaciones, fueron destinados a sufragar el pago del rebobinado de tres de los generadores, estimados en unos 200 mil cada uno de ellos.

En diciembre de 1959 se concretó la compra de nuevos bobinados para los cuatro generadores, a la empresa General Electric. Primero llegó el destinado al generador de la Unidad 2, donde fue descartado por los técnicos proseguir con el secado y ensayos del aislamiento, desechándose por irrecuperable. Mejores esperanzas se tenía respecto al bobinado de las Unidades 1 y 3 a pesar de los cual se decide la compra de los cuatro bobinados de repuesto a General Electric.

El viernes 15 de enero de 1960 arribó al Puerto de Montevideo, en el buque “Argentina”, una parte del primer juego de bobinados destinado a la rehabilitación de la Central, comenzando por el generador de la Unidad 2.

Las restricciones de energía continuaban, ahora por Decreto del Consejo Nacional de Gobierno. La Central Rincón de Baygorria está en la fase final de su construcción, la máquina N°4 de la Central Central José Batlle y Ordoñez, la que entrega una potencia de 50 MW, es sacada de servicio para reparaciones impostergables, las que tomaron unos 2 meses, durante los cuales fue necesario agudizar las restricciones de energía eléctrica a la población y la industria.

Finalmente, el 22 de marzo de 1960 entra en servicio la Unidad 2, primero de los generadores rehabilitados, con un bobinado nuevo montado por técnicos de General Electric. El viernes 25 de marzo llegó a Montevideo el bobinado de repuesto para la Unidad 1, mientras que la Unidad 3 estaba siendo sometida a un secado del bobinado con un nuevo sistema, que demostró ser más efectivo que anterior.

El 28 de abril de 1960, con las unidades 1 y 2 de Rincón del Bonete generando su máxima potencia y la Unidad 3 a potencia reducida a 25 MW, se levantan las restricciones de energía eléctrica, tanto doméstica como a la industria, poniéndose fin a un largo año de apagones programados e intempestivos, que afectó en mayor grado a la los habitantes de la ciudad de Montevideo y al normal funcionamiento de la producción industrial.

El 22 de junio de 1960 entra en servicio la primera de las tres unidades de la central de Rincón de Baygorria, obra también proyectada por el Dr. Ing. Adolfo Ludín,. Aún no finalizada las obras de construcción de la doble terna de líneas de alta tensión de 150kV, Baygorria - Paso del Puerto - Montevideo, la energía desde Rincón de Baygorria llegaba a Montevideo a través de Rincón del Bonete, gracias a una línea de 38 km de longitud que interconecta ambas centrales.

Luego de las puesta en servicio de las instalaciones desvastadas por la creciente, se realizaron mejoras que aseguran en el presente, que de repetirse un suceso similar al de 1959, los daños a la central y sus maquinas sea minímo; compuertas de sellado para la sala de maquinas y hall de entrada, procedimientos a seguir en caso se semejante contingencia, aumento de la capacidad de bombeo de achique a 2400 m3/h, contrucción de un puente carretero, muros de conteción aguas abajo evitando el ingreso de agua a los contrafuertes, construcción de un terraplan en el campo Albuquerque, en la margen izquierda (lado Durazno), y la margen derecha en la población misma de Rincón del Bonete, terraplen de contención en el lugar de la voladura, sellado con cemento de los ventanales hasta la cota +68.00 m del edificio, construcción de muros de protección a ambos lados del vertedero, elevación de la cota de coronamiento del dique desde cota +84,30 a +86,90 m .

Las discusiones posteriores a la inundación


Portada del vespertino El Diario del 21 de abril de 1959 Hoy queda claro que de no haber existido la retención de la represa de Rincón del Bonete, actuando como amortiguador, las consecuencias de la creciente de abril de 1959 hubieran sido más que catastróficas para la ciudad de Paso de los Toros. Sin ella las aguas habrían alcanzado un nivel de +71,00 m, cinco metros más que el máximo registrado de +65,93 m (Cero Oficial = +0,61 Cero Bonete) en las inundaciones de abril. El nivel normal de las aguas en las orillas del Río Negro, al atravesar la ciudad de Paso de los Toros es de +54,50 m.

A pesar de ello muchos fueron los reclamos económicos, investigaciones de comisiones del Senado de la República, en búsqueda de responsables en las autoridades de la época. Se culpaba de la inundación de ambas ciudades a la existencia de la represa, a un supuesto mal manejo de las compuertas del vertedero y a la voladura con dinamita de un tramo del dique de tierra.

Muy discutido fue si una temprana apertura de las 12 compuertas del vertedero, habría amenguado los niveles de desborde de la represa. Las compuertas comenzaron a abrirse el día 10 de abril con el embalse en la cota +79,70 m, nivel por debajo del nivel normal del embalse. En situaciones de lluvias con inminencia de crecidas, el personal de operación de la Central actúa procediendo a abrir las compuertas al superar el nivel del lago a la cota +80,00 m, lo cual se cumplió en esta oportunidad. La apertura total se realizó el 14 de abril, con el embalse en la cota +81,00, nivel un metro por encima de lo normal, y 3,30 metros por debajo de la cota de desborde del dique de la represa.

En caso de haberse anticipado la apertura total de las 12 compuertas, cuando el nivel del embalse estaba en +79,00 m, el nivel de crecida máximo habría llegado a la cota +84,85m, o sea solamente 15 centímetros menos que el máximo realmente alcanzado, e igualmente hubiera desbordado el coronamiento del dique e inundado la sala de máquinas de la central hidroeléctrica.

El testimonio de Líber Seregni


Mapa comparativo de la ciudad de Paso de los Toros, antes y después de las inundaciones Como se mencionó, a quien le cupo las tareas ejecutivas de comando de las evacuaciones en la inundaciones de 1959, fue el por entonces coronel Líber Seregni.

En unas valiosas entrevistas realizadas algunos años antes de fallecer, Seregni cuenta al detalle cómo fueron aquellos días de abril cuando el río Negro se hizo mar:
    Ya como coronel, fui destinado a subdirector del Instituto Geográfico y luego designado subjefe del Estado Mayor del Ejercito. Esto se da en una época muy especial del país, porque se me designa para ese cargo en el año 1959, momento de un periodo de transiciones muy importantes en la vida del país luego que en el 58 el Partido Nacional gana las elecciones.

    Y por varias razones tuve protagonismo en la inundaciones de 1959, primero porque era en los hechos el segundo jefe en el comando. Estamos hablando de una situación muy critica y de emergencia. De hecho se crea una especie de gobierno militar interno para poder abordar las instancias dramáticas que se estaban viviendo. Se evacúa Paso de los Toros, un acontecimiento histórico. El comandante era el Gral. Ramagli, pero yo quedé como el “ejecutivo”.

    Fue un comienzo de otoño (abril) tremendamente llovedor. Empezaron las noticias de que había desbordes de ríos y de arroyos, y que había una situación que se iba poniendo, de más en más, crítica, para la represa del Rincón del Bonete.

    Fuimos en una avioneta. Primero hasta Paso de los Toros, el campito de aterrizaje de Paso de los Toros. Ya a la llegada era impresionante: era un mar, era un mar de agua todo, absolutamente desbordado todo, desde el Yi, desde el Yi hasta el Río Negro era agua, agua, agua, agua.

    Había circulado el rumor, como un temor, de que la estructura de la represa no soportaría esa presión del agua. Ya se había tejido todo eso y se había creado un estado de semipánico de que reventara la represa y las aguas barrieran con la población de Paso de los Toros.

    Había un temor de que eso podía pasar; incluso no estaba muy claro qué magnitud podía tener la ola y qué arrastre. Seguía creciendo el agua y la situación era insostenible. Ahí mismo se decidió plantear la evacuación de Paso de los Toros. Entonces, se consultó a Montevideo y se autorizó la evacuación.

    Portada del vespertino EL Plata del 24 de abril de 1959 Fue impresionante. Uno tomó conciencia de lo que era, lo que es la evacuación de una ciudad. Se daba un término perentorio de dos horas para concentrarse en la estación, con el reclamo, además, de que no llevaran más de una valijita de mano, que dejaran las casas como estaban, que no se podía llevar ni pájaro ni nada. Fue triste, penoso, trágico.

    Entre otros hechos interesantes de la época, llega a Montevideo Fidel Castro, quien visitó la zona, el tren o los trenes. Como consecuencia de haber evacuado la ciudad teníamos sobre las vías varios vagones donde habíamos constituido el Comando.

    Recuerdo que el comandante Fidel Castro recordaba escenas de la revolución Mexicana de Pancho Villa, con escenarios muy parecidos.

    Hubo, en toda esa noche en que evacuamos todo, el comportamiento de la gente en una instancia así, la responsabilidad y tranquilidad de la gente era para abrumar.

    También había que sacar los valores del Banco República, que se hizo durante la noche. Los últimos que quedaron fueron los telefonistas, el servicio de telefonistas se fue reduciendo y al final la parte de la usina, para dar energía. Un mínimo de personal.

    Al otro día de mañana ­para comprobar que no hubiera quedado gente en el pueblo­ hicimos un rastrillaje. Hubo algunas cosas profundamente graciosas: en el bajo, en un prostíbulo, estaba el patrón con sus pupilas, que eran su gran capital…y no quería largarlas. Textual ¿eh?, textual. Ese fue un caso que resolvimos rápidamente por vía de la fuerza.

    El agua estaba arriba del puente ferroviario. Fuimos hasta la estación Chamberlain, que era la primera que quedaba hacia el norte. Se hizo un llamado a los médicos. Como a las tres de la mañana se presentó un estudiante de medicina que andaba de cacería. Porque los médicos no estaban, se habían ido; no quiero hacer una crítica demasiado severa pero…no había médico. En esa noche el primer problema: un parto. Apareció una comadrona, la cosa fue feliz: ya sobre la mañana del otro día se produjo el alumbramiento, sin problemas.

    Evacuación de Paso de los Toros (Abril de 1959) El comando ­en un determinado momento­ llegó a alimentar a un poco más de 16 mil personas entre los evacuados, la gente de la zona y los que estaban en el operativo. Había que carnear, por un lado, luego distribuir los víveres. Requisamos la ciudad de Paso de los Toros: las barracas y los comercios, según actas de requisa que se hicieron, recuperando todo lo que había y que podía ser afectado por el agua.

    Después movilizamos a la gente. Hicimos una movilización forzosa: ‘El que no trabaja, no come’; organizamos las cuadrillas de tareas, porque había mucho hombre en edad útil que estaba también evacuado.

    Estos hechos fueron para mí de una experiencia social extraordinarios. Tomé conocimiento en los hechos de lo que es evacuar una ciudad.

    Paso De Los Toros tenia 5.800 habitantes, hubo que evacuarlos en un proceso de horas.

    Una parte la traemos a Montevideo. Dejando gente todo a lo largo de la vía hacia el sur. Otra parte muy importante la acampamos sobre la estación de trenes al norte de Paso de los Toros.

    Se realizan campamentos que era necesario organizarlos, asistirlos. Dejando atrás una ciudad con todo adentro. La mayor preocupación era sacar la gente y los medicamentos y el dinero de los bancos. En primer lugar el Republica.

    Ver aquello de que la gente tenia que abandonar sus casas, sus perros, los pájaros. Y todas sus pertenencias ya que solo podían llevarse un bolsito. La angustia latente de que la represa podía romperse en cualquier momento.

    Por supuesto cabe recordar que la represa no reventó. Cuando bajan las aguas, viene la etapa de recuperación de Paso de los Toros. Primero había que llevar salubridad e higiene, desagitar todos los aljibes, cambiar todo, antes de habilitar la llegada de la gente. Se dividió el pueblo en porciones y se llamó por la prensa y las radios, a los pobladores para que fueran volviendo a los hogares. Fue dramático. La noche en que regresaron los primeros pobladores fue de los momentos más difíciles y tristes que pasé.

    Era de tardecita, la gente iba a sus respectivas casas. Con el jeep acompañé a un muchacho que se había casado poco tiempo atrás. Su casa había sido tomada hasta el techo. Abrió la puerta de la calle ­la gente que no ha visto, que no sabe lo que es una inundación, no imagina cómo deja las cosas­: los muebles se habían descuajuaringado todos, entre medio de sábanas y frazadas, y todo impregnado de un fango que arrastran las aguas, con un olor bastante desagradable. El muchacho se paró en la puerta y empezó a llorar. Después me empezó a recriminar que no se le hubiera dejado sacar las cosas, que los muebles de su hogar los había puesto una semana antes de tener que irse.

    El final también fue raro porque en el regreso se produce una frustración positiva, pero frustración al fin. Porque la represa no se rompe, las aguas no invaden toda la ciudad solo las partes más bajas. El reproche extraño de la gente era que los sacamos pero que la ciudad no se inundó. Pero de todas maneras había que estar allí y ver todo aquello, y a los que sí el agua había inundado sus casas y perdido todo.

    Para mi todo aquello fue una experiencia de gobierno extraordinaria, manejar situaciones limites de la condición humana. Muy parecida a una situación de guerra.

    Fue la experiencia militar de más valor que tuve en la vida, en el sentido de ‘servir’ que corresponde a las Fuerzas Armadas, en el sentido de lo que es ‘defensa nacional’ (en este caso también defensa ante una situación de calamidad). Como experiencia humana, como experiencia de aplicación de conocimientos, de organización, fue el punto más alto de mi actividad.